Este fin de semana, con un excepcional grupo de profesionales de la educación, hemos estado trabajando sobre el sentido de la vida, y la alineación de éste con el sentido del trabajo.
Un par de ideas centrales han acaparado la atención en la parte del curso en que se ha trabajado lo profesional. Por un lado, que como maestros, todos estaban convencidos de que "el norte" de su vida estaba alineado con el norte de su profesión, con lo cual ahí había total sintonía. Por otro lado sus principios personales y profesionales coincidían con aquello que, al menos sobre el papel, perseguía el colegio. La pregunta que surge es: entonces... ¿dónde está el problema? El problema se llama FOCO. Las estructuras organizativas tienen a menudo procesos y procedimientos que, en lugar de centrar al profesional en lo que diferencia a la organización, lo distraen. También ocurre que el propio profesional no tiene en su mente los dos-tres titulares que deben regir su aportación de valor, y por ello los elementos distractores consiguen "DESENFOCAR" su actuación.
Es clara la necesidad de apoyar a quienes se quieren centrar en la educación de sus alumnos para que interioricen los principios que ofrece su ideario, logrando así ejercer plenamente y con satisfacción la profesión de la que están enamorados. GRACIAS a los profesionales de la educación que catalizan el crecimiento de la humanidad que decidirá nuestro futuro, tanto aquél que veremos desde nuestra vejez como el que tendrá continuidad cuando ya no estemos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario